Es muy difícil sostener una imagen de perfección, como la que proyectaba Sir Robert Chiltern, cuando ocultaba algo en su pasado, un hecho que seguramente acabaría con su carrera, con su matrimonio y con su vida, en todos los aspectos posibles. Esa era la realidad de Chiltern, quien había gozado del amor y admiración de su esposa; sumando también el reconocimiento y la notoriedad de la clase alta, que lo había hecho parte del círculo por considerarlo intachable y notable. Pero convivir con "secretos" es cansado.
Sir Robert Chiltern es un personaje que tiene la fortuna de haber sido creado por Óscar Wilde, quien tuvo el cuidado de hacerlo sufrir hasta el último momento, hasta que es salvado por un gran amigo, quien entiende la gravedad de la situación, pero que posee la claridad mental para hacer caer a la chantajista en su propio juego. Es uno de esos amigos, que no sabes que es amigo, hasta que lo prueba con hechos, no con promesas.
Un Marido Ideal tiene un final feliz, pero también nos invita a aceptar que, sin importar nuestra situación económica, seguimos viviendo en sociedades dominadas por apariencias, hipocresía, costumbres y roles de género, extremadamente dañinos.
Ojala todos contemos con grandes amigos, como Sir Robert Chiltern.

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