Hoy viajé en el túnel del tiempo gracias a una Cosmopolitan del año 1996. Fue un paseo extraordinario en donde las notas, consejos, reflexiones, imágenes y anuncios, de esta revista, se mezclaron con los locos recuerdos de aquel año, en el que mi hijo estaba por cumplir 3 años, y yo me iniciaba como vendedora de computadoras.
Me agradó encontrar una nota en la que ya se hablaba de hacer ejercicio por salud y no sólo por alcanzar un ideal de figura. No soy de las que se matan haciendo ejercicio, pero siempre he procurado mantenerme en forma, de la manera más simple posible. En esos años era fanática de las abdominales; hoy disfruto haciendo yoga.
Mis eternos y mejores amigos: los jeans. ¡Como los amo!! Siempre me sacan de apuros y en 1996, recuerdo que no podía utilizarlos mucho en la semana, por causa de mi trabajo... pero a la menor oportunidad, me liberaba del traje y me los ponía! Los amaba en ese año y los sigo queriendo ahora. Han evolucionado para no quedarse atrás, y eso los hace perfectos! Hay que ser como ellos!! evolutivos!!
De repente me detuve en el tema "Las Controladoras" y como es normal, me surgió la pregunta ¿seré alguna de las que describen? Y acto seguido, me devoré el artículo en unos dos minutos. Luego pensé que en ese año, no pensaba en controlar a nadie, pues estaba sola, y no precisamente por controladora, sino por todo lo contrario! Este año sigo soltera y creo que sí... si tuve la oportunidad de querer controlar a mi ex. No lo se. Tal vez le pregunte.
Siempre disfruto leer lo que sea sobre Miguel Bosé. Y esta Cosmo cuenta con una entrevista con él. Es una de esas pláticas, en las que, aunque conservando siempre su punto de privacía y misterio, deja ir pistas que nos acercan a poder descifrarlo. Me encanta su compleja forma de pensar, y, en esta nota, él indica que no se ata al pasado ni a los recuerdos. Esto me ha dejado pensando ¿será bueno? ¿será malo? ¿funcionará? Parece que a él si. Lo que si se, es que su música siempre me habla. En 2014 vuelve a la escena musical y no dudo que le irá muy bien y sólo me queda esperar, cual es el mensaje que me dará, en esta oportunidad.
Aunque la reunión ya iba a comenzar, me alcanzó el tiempo para leer mi horóscopo. No puedo precisar si esta lectura me hubiese ayudado en algo. 1996 está tan lejos...
Y así terminé mi viaje al pasado. Mil gracias a Cosmopolitan por estar ahí, en el revistero de la sala de espera donde, en 15 minutos, viajé al siglo XX donde era tan Cosmo, como ahora.
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